La IA podría permitir ahorrar 24 días de trabajo al año a los profesionales del derecho
190 horas. 23,75 jornadas laborales de ocho horas. Casi un mes de trabajo. Ese es el tiempo que los profesionales jurídicos estiman que podrían llegar a liberar cada año con ayuda de la Inteligencia Artificial.
La cifra cambia bastante la forma de entender la llegada de la IA al sector jurídico.
No se trata únicamente de redactar un documento más rápido o de utilizar un chatbot para resolver una duda. El verdadero impacto puede estar en la acumulación de pequeñas mejoras: encontrar antes una determinada información, revisar documentación en menos tiempo, comparar contratos, sintetizar expedientes o acelerar una primera fase de investigación.
El tiempo que la IA podría liberar
190
horas al año
23,75 jornadas laborales
El equivalente a casi un mes de trabajo.
Cuando esas tareas se repiten cientos de veces a lo largo de un año, los minutos empiezan a convertirse en días.
Y, en este caso, pueden convertirse en casi 24 jornadas laborales.
190 horas que pueden cambiar cómo se trabaja
El informe Future of Professionals de Thomson Reuters recoge una estimación especialmente llamativa: los profesionales jurídicos consideran que la Inteligencia Artificial podría permitirles liberar alrededor de 190 horas de trabajo al año.
Si dividimos esas 190 horas entre una jornada laboral de ocho horas:
El cálculo
190 horas ÷ 8 horas/día = 23,75 jornadas
Tiempo potencial
190 h
Jornadas
23,75
Equivalencia
Casi 1 mes
La cuestión interesante no es únicamente cuánto tiempo puede ahorrar una herramienta haciendo una tarea concreta.
La cuestión es qué ocurre cuando ese ahorro se acumula durante todo un año.
Una búsqueda que tarda unos minutos menos. Una revisión documental que se acelera. Un primer borrador que ya no hay que empezar desde cero. Una síntesis que se genera en segundos en lugar de elaborarse manualmente.
Por separado, cada ahorro puede parecer pequeño.
Juntos pueden representar casi 24 jornadas de trabajo.
¿De dónde salen esas casi 24 jornadas?
El trabajo jurídico incluye una gran cantidad de actividades que requieren analizar información.
Buscar legislación o jurisprudencia. Revisar contratos. Comparar documentos. Extraer información de expedientes. Preparar una due diligence. Elaborar primeros borradores. Resumir documentación extensa.
No son tareas prescindibles. Forman parte del trabajo jurídico.
Pero eso no significa que todas tengan que realizarse de principio a fin de forma manual.
Precisamente en estas actividades está comenzando a incorporarse la Inteligencia Artificial.
La adopción de IA generativa también está creciendo en el sector jurídico
41 %
de los despachos de abogados ya utiliza IA generativa
frente al 28 % un año antes
47 %
de los departamentos jurídicos de empresas
Según el 2026 AI in Professional Services Report de Thomson Reuters, el 41% de los despachos de abogados ya utiliza IA generativa, frente al 28% registrado un año antes.
En los departamentos jurídicos de empresas, la cifra asciende al 47%.
Y los usos que concentran buena parte de esta adopción están directamente relacionados con el tiempo:
Investigación jurídica
Revisión de contratos
Análisis documental
Due diligence
Redacción
Síntesis de información
El ahorro, por tanto, no depende necesariamente de una única gran automatización. Puede surgir de acelerar muchas tareas que un profesional realiza continuamente.
Un minuto menos aquí. Diez minutos menos allá. 190 horas al año.
Esta es quizá una de las formas más sencillas de entender el impacto de la IA en el Derecho.
Imaginemos un profesional que utiliza IA para acelerar una búsqueda, revisar un documento y preparar una primera síntesis.
Puede que el ahorro de tiempo de cada tarea no parezca espectacular.
Pero esas tareas se repiten. Una semana tras otra. Un expediente tras otro. Un contrato tras otro.
Por eso, el valor de la Inteligencia Artificial no está únicamente en conseguir que una tarea pase de una hora a cinco minutos. También está en reducir sistemáticamente el tiempo empleado en decenas de tareas recurrentes.
El resultado acumulado
190 horas
= 23,75 jornadas laborales de ocho horas
Del chatbot generalista a herramientas pensadas para abogados
La popularización de ChatGPT, Claude o Copilot ha hecho que millones de profesionales conozcan ya la IA generativa.
Pero el trabajo jurídico plantea unas necesidades particulares.
No es lo mismo pedir a una herramienta que redacte un texto que trabajar con legislación, jurisprudencia, contratos, expedientes o información confidencial de clientes.
Por eso también están creciendo las soluciones específicamente orientadas al sector jurídico.
Harvey
Investigación, análisis documental, revisión contractual, due diligence y litigios.
CoCounsel Legal
IA generativa combinada con contenidos jurídicos especializados.
Lexis+ AI
Capacidades generativas aplicadas a la investigación jurídica.
Harvey, por ejemplo, está orientada a organizaciones legales y ofrece funcionalidades relacionadas con investigación, análisis de documentos, revisión contractual, due diligence y litigios. La plataforma cuenta ya con más de 2.400 organizaciones legales.
CoCounsel Legal, desarrollado por Thomson Reuters, combina capacidades de IA con contenidos jurídicos especializados.
Lexis+ AI incorpora funciones generativas a sus herramientas de investigación jurídica.
Aunque las soluciones son diferentes, el objetivo que hay detrás es similar: reducir el tiempo que el profesional dedica a buscar, revisar y organizar información.
La siguiente revolución: la IA empieza a ejecutar procesos
Hasta ahora, gran parte del uso de la IA generativa ha seguido un esquema sencillo:
Pregunta → respuesta
El profesional formula una consulta y la herramienta devuelve un resultado.
Pero la evolución hacia sistemas de IA agéntica introduce una posibilidad diferente:
Objetivo → varias acciones → resultado
En lugar de limitarse a responder una pregunta, un sistema puede llegar a ejecutar diferentes pasos de un proceso siguiendo unas instrucciones y unos criterios determinados.
En el ámbito jurídico, esto podría traducirse en flujos de trabajo en los que la IA investiga una cuestión, consulta diferentes fuentes, analiza documentación, compara información, organiza los resultados y prepara un primer resultado para revisión.
Un posible flujo de trabajo
01. Investiga una cuestión
02. Consulta diferentes fuentes
03. Analiza documentación
04. Compara información
05. Organiza los resultados
06. Prepara un primer resultado para revisión
La diferencia es importante. Ya no hablamos solamente de preguntarle algo a una IA. Hablamos de delegar parte de un proceso de trabajo.
CoCounsel, por ejemplo, ya incorpora capacidades para desarrollar investigaciones jurídicas mediante procesos de varios pasos.
Y cuanto mayor sea la capacidad de la IA para asumir secuencias de tareas, mayor puede ser el impacto sobre el tiempo dedicado a determinados procesos.
23,75 jornadas no significan 23,75 jornadas sin supervisión
Hay una cuestión fundamental que acompaña a todo este potencial de ahorro:
La IA no elimina la responsabilidad del profesional.
Un sistema puede generar una respuesta incorrecta, interpretar mal una información o incluso proporcionar referencias jurídicas inexistentes.
En septiembre de 2026, un tribunal de Washington D.C. reprendió a varios abogados después de que presentaran referencias a casos inexistentes generadas mediante IA.
El episodio recuerda algo esencial: ahorrar tiempo no significa dejar de comprobar el resultado.
También existe otra cuestión especialmente relevante en el ámbito jurídico: la confidencialidad.
No toda la información puede introducirse indistintamente en cualquier herramienta. Los profesionales trabajan con datos de clientes, expedientes y documentación que requieren un tratamiento adecuado.
Por eso, utilizar IA profesionalmente exige bastante más que saber escribir un buen prompt.
Utilizar IA profesionalmente implica saber:
Qué herramienta utilizar.
Para qué tarea.
Qué información puede introducirse.
Qué límites tiene el sistema.
Cómo comprobar el resultado.
Qué parte del proceso debe seguir bajo supervisión humana.
Y esto también afecta al cálculo del tiempo.
Porque si una herramienta ahorra 30 minutos generando un documento, pero obliga después a invertir una hora comprobando errores, no estamos ante un ahorro real de tiempo.
El objetivo no es utilizar IA por utilizarla. Es conseguir que la tecnología mejore realmente el proceso de trabajo.
¿Qué se puede hacer con 190 horas?
Esta es, probablemente, la pregunta más interesante.
Porque el dato de las 190 horas no tiene valor únicamente por lo que representa en términos de productividad. Tiene valor por lo que permite hacer con ese tiempo recuperado.
190 horas recuperadas
Más análisis
Más estrategia
Más preparación
Más atención al cliente
El valor del ahorro no está únicamente en hacer más cosas. También está en poder dedicar más tiempo a aquellas tareas donde la experiencia y el criterio jurídico aportan un valor diferencial.
Casi 24 jornadas laborales que pueden dejar de estar concentradas en determinadas tareas repetitivas y dedicarse a actividades en las que la experiencia y el criterio jurídico aportan un valor diferencial.
Más análisis. Más estrategia. Más preparación de casos. Más interacción con clientes. Más tiempo para revisar decisiones complejas. Más espacio para tareas que requieren conocimiento profesional y no simplemente capacidad para procesar información.
La IA no convierte automáticamente esas 190 horas en tiempo libre. Su impacto dependerá de cómo se integre en cada organización y de qué tareas se automaticen o aceleren.
Pero la cifra permite visualizar algo que a veces resulta difícil explicar cuando hablamos de Inteligencia Artificial: el verdadero valor de ahorrar minutos está en lo que esos minutos pueden convertirse cuando se acumulan durante todo un año.
El nuevo perfil jurídico: saber utilizar la IA con criterio
La expansión de estas tecnologías está creando una necesidad que va más allá del conocimiento básico de la IA.
Los profesionales del Derecho necesitan entender cómo incorporar estas herramientas a su trabajo sin perder de vista el criterio jurídico, la confidencialidad y la responsabilidad profesional.
Eso implica conocer las tecnologías disponibles, pero también saber compararlas, identificar qué tareas son adecuadas para automatizar, establecer mecanismos de supervisión y comprender los riesgos asociados a su utilización.
Formación especializada para aplicar la IA al Derecho
En TEP Institute, la formación especializada en Inteligencia Artificial aplicada al Derecho parte precisamente de esta perspectiva: no se trata únicamente de conocer herramientas, sino de entender cómo pueden integrarse en el trabajo jurídico de forma práctica y responsable.
Porque el reto ya no consiste simplemente en responder a la pregunta: “¿Qué es la IA?”
La pregunta profesional es otra:
“¿Qué puedo delegar, qué debo supervisar y cuánto tiempo puedo recuperar si integro correctamente estas tecnologías en mi trabajo?”
Una cifra para entender el cambio
190 horas
23,75 jornadas laborales
Casi un mes de trabajo.
La cuestión ya no es solo cuánto tiempo puede ahorrar la Inteligencia Artificial.
Es qué harán los profesionales del Derecho con todo el tiempo que consigan recuperar.
TEP INSTITUTE · INTELIGENCIA ARTIFICIAL APLICADA AL DERECHO
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