La IA podría permitir ahorrar 24 días de trabajo al año a los profesionales del derecho
La inteligencia artificial puede liberar tiempo para el trabajo jurídico: desde la investigación de legislación y jurisprudencia hasta la revisión de contratos y el análisis documental. Un informe de Thomson Reuters estima que los profesionales del Derecho podrían ahorrar alrededor de 190 horas de trabajo al año gracias a estas tecnologías. Pero convertir ese potencial en productividad real requiere algo más que utilizar una herramienta de IA.
La cifra equivale a casi 24 jornadas laborales de ocho horas. No significa que todos los abogados vayan a ahorrar exactamente ese tiempo, sino que permite dimensionar el impacto potencial de incorporar la inteligencia artificial a tareas que se repiten a lo largo del año.
190 horas
de ahorro anual potencial estimado por profesional jurídico.
23,75 jornadas
equivalentes a casi un mes de trabajo de ocho horas al día.
Fuente: Thomson Reuters Institute, análisis del informe Future of Professionals de 2025. Se trata de una estimación, no de una garantía de ahorro individual.
Cómo puede ahorrar tiempo la inteligencia artificial en el sector jurídico
Buena parte del trabajo jurídico exige localizar, leer, comparar y organizar grandes cantidades de información. La inteligencia artificial generativa puede ayudar a agilizar algunas de estas tareas y preparar materiales iniciales que después debe revisar el profesional.
- Investigación jurídica: localizar información relevante y organizar los primeros resultados de una búsqueda.
- Revisión de contratos: identificar cláusulas, comparar versiones y señalar aspectos que conviene comprobar.
- Análisis documental: resumir expedientes, extraer datos y estructurar información extensa.
- Preparación de borradores: generar una primera versión de un documento para su revisión jurídica.
- Due diligence: apoyar el análisis de documentación en operaciones que requieren revisar numerosos archivos.
El ahorro no procede necesariamente de una única automatización. Puede surgir de reducir unos minutos en muchas actividades recurrentes. Sin embargo, el resultado depende de la tarea, la calidad de la herramienta, la información disponible y el tiempo necesario para verificar lo generado.
Herramientas de IA para abogados: qué opciones existen
No todas las herramientas de inteligencia artificial están diseñadas para las mismas necesidades. Mientras que los asistentes generalistas permiten trabajar con textos y consultas variadas, las soluciones jurídicas especializadas incorporan funciones orientadas a la investigación legal, el análisis de documentos y otros flujos de trabajo profesionales.
Asistentes de IA de uso general
Herramientas como ChatGPT, Claude o Microsoft Copilot pueden ayudar a estructurar información, resumir textos o preparar borradores. Su utilidad depende de la versión utilizada, la configuración, las condiciones de privacidad y la tarea concreta.
Antes de introducir información de clientes, expedientes o documentación confidencial, es necesario comprobar las condiciones de tratamiento de datos y las políticas aplicables en el despacho u organización.
Plataformas especializadas en el ámbito jurídico
También existen soluciones desarrolladas específicamente para profesionales y organizaciones legales:
- Harvey: plataforma de IA orientada al trabajo de organizaciones jurídicas, con funciones para tareas como investigación, análisis documental y revisión contractual.
- CoCounsel Legal: solución de Thomson Reuters que incorpora IA generativa a flujos de trabajo jurídicos y contenidos especializados.
- Lexis+ AI: herramienta que integra capacidades generativas en procesos de investigación y trabajo jurídico.
Las funcionalidades concretas, las fuentes disponibles y las condiciones de acceso varían entre plataformas. Antes de elegir una, conviene comprobar qué tareas resuelve, cómo gestiona la información y qué mecanismos ofrece para verificar los resultados.
De responder preguntas a automatizar procesos jurídicos
La evolución de la inteligencia artificial no se limita a generar respuestas a partir de una instrucción. Los sistemas de IA agéntica buscan ejecutar secuencias de acciones para alcanzar un objetivo, dentro de unos límites y con distintos grados de supervisión.
En un flujo jurídico, esto podría implicar organizar una investigación, consultar fuentes autorizadas, clasificar documentos y preparar una síntesis para revisión. El alcance real depende de las integraciones, los permisos y las capacidades de cada sistema.
La pregunta deja de ser únicamente qué respuesta puede generar una herramienta y pasa a ser qué partes de un proceso puede ejecutar, con qué controles y qué resultados debe validar una persona.
Automatizar una secuencia de tareas no significa delegar sin límites una decisión jurídica. En procesos sensibles, es importante definir qué acciones puede ejecutar el sistema, qué fuentes puede consultar, cuándo debe detenerse y quién revisa el resultado.
Los riesgos de utilizar IA en el trabajo jurídico
La rapidez no basta para determinar si una herramienta es adecuada. En el sector jurídico, un error puede afectar a un documento, una estrategia procesal o la confianza de un cliente. Por eso, la adopción de IA debe ir acompañada de criterios de supervisión.
Verificar fuentes y referencias
Los modelos generativos pueden producir información incorrecta, interpretar mal un documento o presentar referencias jurídicas que no existen. Las normas, resoluciones, citas y argumentos relevantes deben contrastarse con fuentes fiables antes de utilizarlos en un trabajo profesional.
Proteger la confidencialidad
No toda la información puede introducirse en cualquier asistente. Es necesario evaluar las condiciones de privacidad, el tratamiento de datos, los permisos de acceso y las políticas internas de la organización antes de trabajar con información sensible.
Medir el ahorro real de tiempo
Una tarea generada en segundos puede exigir después una revisión extensa. Para saber si la IA mejora la productividad, hay que comparar el tiempo total del proceso —incluidas la verificación y las correcciones— con el tiempo que requería antes.
La clave no es utilizar IA en todas las tareas, sino identificar dónde aporta valor y establecer controles proporcionales a los riesgos.
Qué hacer con el tiempo que permite recuperar la IA
El interés de ahorrar tiempo no está únicamente en completar más tareas. También está en poder dedicar más atención a aquellas actividades en las que la experiencia, el análisis y el criterio jurídico resultan esenciales.
- Analizar asuntos complejos con mayor profundidad.
- Preparar mejor las estrategias y los casos.
- Dedicar más tiempo a la relación y comunicación con los clientes.
- Revisar los resultados y reducir errores en los procesos.
- Mejorar la organización del trabajo y la toma de decisiones.
El ahorro potencial de 190 horas debe entenderse como una referencia para reflexionar sobre cómo se organiza el trabajo, no como una promesa de que la tecnología liberará automáticamente ese tiempo. El impacto dependerá de las tareas elegidas, la formación de los equipos y la forma de integrar las herramientas.
Formación en inteligencia artificial aplicada al Derecho
Incorporar IA al trabajo jurídico exige conocer las herramientas, pero también comprender sus límites, evaluar los resultados y decidir qué procesos pueden automatizarse de forma responsable. La formación permite abordar estas decisiones con criterio y adaptar la tecnología a las necesidades reales de cada entorno profesional.
En TEP Institute, la formación en inteligencia artificial aplicada al Derecho se orienta a profesionales que quieren comprender cómo integrar estas tecnologías en su actividad, valorar sus posibilidades y utilizarlas con responsabilidad.
El reto profesional ya no consiste solo en conocer la IA, sino en saber qué tareas delegar, qué resultados comprobar y cómo generar valor sin perder de vista el criterio jurídico y la confidencialidad.
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