Cómo estamos aplicando la Inteligencia Artificial para transformar la logística (desde dentro)

 
Por Wigberto Gil Hernández
Senior Manager digitalización e innovación ID-Logistics Iberia
 

 

Durante los últimos años he tenido la oportunidad de liderar proyectos de digitalización e innovación en el ámbito logístico. Y si hay algo que tengo claro hoy, es que la inteligencia artificial ya no es una opción: es una necesidad competitiva.

En un sector como la logística, donde los márgenes son ajustados y la eficiencia lo es todo, la IA se ha convertido en una palanca clave para optimizar operaciones, reducir costes y mejorar el servicio.

Pero también quiero dejar algo claro desde el principio: la inteligencia artificial no empieza con herramientas como ChatGPT. Empieza mucho antes. Empieza con los datos.

La base de todo: datos, datos y más datos

Si tuviera que resumir en una idea todo lo que hacemos, sería esta:

Sin datos de calidad, no hay inteligencia artificial.

A lo largo de los años, uno de los mayores retos que hemos tenido no ha sido implementar modelos, sino unificar, estandarizar y gobernar la información.

Trabajamos con múltiples sistemas, distintos países, diferentes fuentes… y hasta que no conseguimos organizar esa base de datos en una arquitectura coherente, no empezamos a extraer valor real.

Por eso, antes de hablar de IA, siempre recomiendo lo mismo:
ordena tu dato, define reglas claras y asegúrate de su calidad.

 

Caso 1: Predecir la demanda y planificar recursos

Uno de los primeros grandes retos que abordamos fue la predicción de la demanda. Durante mucho tiempo, la planificación en logística se ha apoyado en históricos y en el conocimiento de las personas. Y aunque esa experiencia es valiosa, tiene un límite evidente cuando entran en juego variables como campañas, estacionalidad o picos imprevisibles.

Nos encontrábamos constantemente con situaciones de alta variabilidad —Black Friday, Navidad, promociones— que generaban tensiones operativas y, en muchos casos, sobrecostes difíciles de controlar.

La aplicación de modelos de machine learning nos permitió dar un salto importante. Al combinar datos históricos con variables externas como eventos, estacionalidad o incluso condiciones climáticas, empezamos a anticipar mejor lo que iba a ocurrir.

Esto se traduce, en la práctica, en algo muy tangible:

  • anticipar la carga de trabajo con mayor precisión
  • dimensionar correctamente los equipos
  • reducir desviaciones de costes
  • mejorar el nivel de servicio

El impacto fue casi inmediato. Pasamos de reaccionar a lo que ocurría a anticiparnos, y eso cambia completamente la forma de operar.

Caso 2: Mantenimiento predictivo

El mantenimiento es uno de esos ámbitos donde los problemas suelen aparecer en el peor momento posible. Durante años trabajamos con un enfoque reactivo: la máquina fallaba, el camión se detenía, y entonces actuábamos.

El cambio vino al empezar a capturar datos de uso y comportamiento de los activos a través de dispositivos IoT. Eso nos permitió construir modelos capaces de anticipar fallos antes de que ocurrieran.

Hoy no esperamos a que algo se rompa. Somos capaces de:

  • detectar patrones que anticipan averías
  • planificar intervenciones antes de la incidencia
  • reducir paradas no planificadas
  • optimizar el coste de mantenimiento

Pero, sobre todo, ganamos algo clave: continuidad operativa. Y en logística, eso lo es todo.

Caso 3: Optimización del almacén (slotting dinámico)

En el almacén, uno de los problemas más habituales no es evidente a simple vista: el exceso de recorridos y una mala asignación del espacio.

Tradicionalmente, la ubicación de productos se definía con reglas bastante estáticas o con la experiencia de los operarios. El problema es que la demanda cambia constantemente, y el almacén no se adaptaba a ese ritmo.

Con inteligencia artificial empezamos a trabajar con un enfoque dinámico. Analizando el movimiento real de los productos, somos capaces de reorganizar el almacén de forma continua.

Esto nos permite:

  • colocar los productos de mayor rotación en posiciones óptimas
  • reducir desplazamientos innecesarios
  • mejorar la productividad de los operarios
  • aprovechar mejor el espacio disponible

El resultado no es solo eficiencia. Es un almacén que evoluciona al mismo ritmo que la demanda.

Caso 4: Computer Vision y control operativo

Otro punto de transformación clara ha sido la aplicación de visión artificial en operaciones.

Antes, muchos de los controles dependían de supervisión manual: validar pedidos, comprobar cargas, detectar errores… procesos lentos y con margen de fallo.

Con sistemas de Computer Vision, hemos automatizado gran parte de ese control. Hoy podemos identificar en tiempo real si un pedido está mal preparado, si una carga es incorrecta o si hay cualquier anomalía en el proceso.

Esto nos ha permitido:

  • reducir errores humanos
  • mejorar la calidad del servicio
  • aumentar la trazabilidad
  • disponer de evidencias visuales en tiempo real

Además, hemos dado un paso más con el desarrollo de gemelos digitales de almacenes, que nos permiten simular escenarios operativos antes de ejecutarlos. Es una forma de “probar sin riesgo” y optimizar decisiones.

Caso 5: Optimización del transporte

En transporte, el gran enemigo es la ineficiencia. Camiones vacíos, rutas poco optimizadas, decisiones tomadas de forma manual… todo ello tiene un impacto directo en costes.

Aquí la inteligencia artificial nos ha permitido integrar información de múltiples sistemas y optimizar la planificación de forma mucho más precisa.

En lugar de reaccionar, ahora planificamos con antelación y con base en datos. Esto se traduce en:

  • rutas más eficientes
  • mejor aprovechamiento de la carga
  • reducción de kilómetros en vacío
  • mayor visibilidad de toda la operación

Hoy, que un camión salga medio vacío es cada vez menos habitual. Y ese cambio, a escala, tiene un impacto enorme.

Caso 6: Predicción de entregas (ETA inteligente)

Uno de los puntos más sensibles para el cliente es saber cuándo va a recibir su pedido.

Antes trabajábamos con estimaciones bastante rígidas, poco adaptadas a la realidad. Cualquier incidencia generaba retrasos y, lo que es peor, falta de información.

Con modelos predictivos y datos en tiempo real, hemos pasado a un sistema mucho más dinámico. Ahora somos capaces de recalcular continuamente la estimación de entrega.

Esto nos permite:

  • anticipar retrasos antes de que ocurran
  • comunicar de forma proactiva al cliente
  • ajustar expectativas
  • mejorar la experiencia global

No se trata solo de ser más precisos, sino de ser más transparentes.

Caso 7: Automatización con IA generativa

La llegada de la IA generativa ha acelerado especialmente la automatización de procesos.

Durante años ya trabajábamos con RPA, pero con ciertas limitaciones. Hoy, combinando automatización con capacidades generativas, podemos ir mucho más allá.

Estamos aplicando agentes inteligentes para gestionar tareas repetitivas que antes consumían mucho tiempo:

  • validación de información
  • generación de eventos
  • gestión de procesos administrativos

El impacto es claro: menos errores, mayor velocidad y, sobre todo, liberación de tiempo para que los equipos se centren en tareas de mayor valor.

Y lo más interesante es que estos casos suelen tener un retorno muy rápido.

Caso 8: Gestión documental inteligente

La logística es, en gran medida, gestión documental. Órdenes, albaranes, contratos, incidencias… millones de documentos que hay que gestionar, validar y consultar.

El problema no era solo almacenarlos, sino poder acceder a la información de forma eficiente.

Con inteligencia artificial hemos transformado completamente este proceso. Ahora no solo digitalizamos documentos, sino que los entendemos.

Esto nos permite:

  • extraer información automáticamente
  • validar documentación sin intervención manual
  • buscar datos de forma inteligente
  • conectar documentos entre sí

Lo que antes podía llevar horas de búsqueda, hoy se resuelve en segundos.

Caso 9: Atención al cliente con IA

Por último, uno de los cambios más visibles ha sido en la atención al cliente.

Gran parte de las consultas eran recurrentes: “¿Dónde está mi pedido?”, “¿Cuándo llega?”. Esto generaba una carga enorme sobre los equipos.

Con sistemas de IA conversacional, hemos automatizado gran parte de estas interacciones, conectando directamente con nuestros sistemas operativos.

Esto nos permite:

  • responder en tiempo real
  • reducir el volumen de llamadas
  • mejorar la experiencia del cliente
  • liberar al equipo para tareas más complejas

Pero lo más importante es que las respuestas ya no son genéricas: están basadas en datos reales y actualizados.


Más allá del hype: qué es realmente la IA en logística

En los últimos años se ha generado una percepción bastante extendida de que la inteligencia artificial consiste, básicamente, en utilizar herramientas generativas. Es normal: son visibles, accesibles y generan resultados inmediatos. Pero la realidad, al menos desde dentro de una operación logística, es bastante más profunda.

La verdadera transformación no viene de una única tecnología, sino de la capacidad de integrar distintas capas que trabajan de forma coordinada. Hablamos de modelos de predicción, de algoritmos de optimización, de sistemas de visión artificial, de automatización de procesos… y, más recientemente, de capacidades generativas que actúan como interfaz o acelerador.

Cada una de estas piezas, por separado, puede aportar valor. Pero es cuando se conectan entre sí —y, sobre todo, cuando se alinean con objetivos de negocio claros— cuando realmente se produce el cambio. La inteligencia artificial, en este contexto, no es una herramienta, sino una infraestructura operativa que permite tomar mejores decisiones, más rápido y con mayor precisión.

Conclusión: por dónde empezar

Cuando me preguntan por dónde debería empezar una empresa que quiere aplicar inteligencia artificial, mi respuesta no suele ser tecnológica, sino estratégica.

El primer paso no es elegir herramientas, sino entender bien la información que ya se tiene. Muchas organizaciones disponen de datos valiosos, pero desordenados, fragmentados o poco explotados. Sin una base sólida, cualquier iniciativa de IA se queda en una capa superficial.

A partir de ahí, el siguiente movimiento es identificar un problema concreto, algo que realmente tenga impacto en la operación. La inteligencia artificial no debería implementarse “porque sí”, sino para resolver fricciones reales: ineficiencias, costes, falta de visibilidad o problemas de servicio.

Una vez definido el caso, es clave medir. Medir antes, durante y después. Solo así se puede entender si la solución está generando valor y en qué medida.

Y, finalmente, escalar. No todo a la vez, sino de forma progresiva, consolidando aprendizajes y ampliando el alcance conforme se demuestran resultados.

Porque, en el fondo, la inteligencia artificial no va de tecnología. Va de resolver problemas reales. Y en un sector como la logística, donde cada mejora tiene un impacto directo en costes y servicio, las oportunidades son enormes.

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